miércoles, 4 de marzo de 2009

Are you fix me...19-26!!!


Ella le pidió que le bajara la luna y él, omnipotente por gracia del amor, estiró la mano y se la bajó.Ella, encantada, despejó los cacharros que tenía en el patio (una regadera, un tendedero, la cucha del perro, el perro mismo) y ubicó la luna entre las macetas. Todas las noches dedicaba unos extensos minutos a la contemplación lunar, pero cada noche con menos ganas que la noche anterior. Le contaba a sus amistades lo afortunada que era: su amante le había bajado la luna, pero puertas adentro se preguntaba que qué se hacía con ella. La contemplación lunar, si no se combina con otras tareas, es un ejercicio un tanto estéril.Al poco tiempo, ella y él se separaron.La luna sigue ahí, rotando a más velocidad de lo normal porque el perro la confundió con una pelota y además, a falta de tierra, orina en los eclipses.

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